Como regla general, los huesos tienen buenas propiedades curativas y hay muy pocas situaciones en las que los huesos no se curen.
Después de un accidente hay dolor y, a menudo, también hinchazón en el área lesionada, con la correspondiente pérdida de función (dolor bajo carga, dolor al tocar la sección del hueso). Si hay una fractura, sólo se puede ver mediante un examen médico y un examen de rayos X.

Después de una fractura de hueso recién sufrida, primero es importante decidir si el tratamiento puede llevarse a cabo simplemente inmovilizándolo (por ejemplo, con un yeso) o si la fractura también debe tratarse mediante una cirugía. Con algunos huesos, se puede tolerar un desplazamiento de la fractura sin pérdida de función. En el caso de otras fracturas,
especialmente lesiones con afectación articular, es necesaria una realineación anatómica de la fractura para evitar daños consecuentes. Esta decisión debe tomarse tan pronto como ocurra el accidente, ya que la fractura ya comienza a sanar. Si espera demasiado tiempo para la corrección, o si no se lleva a cabo de manera óptima en la fase inicial, no se pueden descartar pérdidas de la función y futuros dolores.

Después de iniciar la terapia correcta, el hueso es el único tejido de nuestro cuerpo que puede regenerarse y sanar completamente sin dejar cicatrices.

Otros puntos importantes